Un proyecto que inició en 2012 en la alcaldía de un pueblo de apenas 15 kilómetros cuadrados y que culminó seis años después como autoridad máxima de San Salvador, la capital.
Nayib Armando Bukele Ortez llega a la presidencia de la República de El Salvador a los 37 años de edad, luego de una carrera política que bajo los parámetros del sistema político nacional podría categorizarse como perfecta. Un proyecto que inició en 2012 en la alcaldía de un pueblo de apenas 15 kilómetros cuadrados y que culminó seis años después como autoridad máxima de San Salvador, la capital.
A El Salvador llegó con Bukele la expresión política de la “indignación”, que ya ha recorrido otros países del mundo. Esa expresión llegó con una persona que se había dedicado toda su juventud al negocio de la publicidad, de la mano de su padre, el empresario de origen palestino Armando Bukele Kattán. Un hombre que estuvo relacionado con diferentes actores políticos y que, pese a la xenofobia de las élites económicas, logró ganarse el respeto a base de fórmulas empresariales exitosas.
El presente documento pretende hacer una evaluación preliminar de los daños provocados por el incendio ocurrido en la Reserva Biológica Indio Maíz, el cual se dio del 4 al 10 de abril del año 2018 y que afecto 5,553 hectáreas de bosque de palma y bosque latifoliado, mismos que un año atrás habían sido impactados por el paso del huracán Otto y que había dejado severamente dañado el ecosistema. Con este documento se pretende hacer un análisis inicial de los alcances de estas afectaciones y como podría afectar a la diversidad biológica, para esto se han estudiado los cuatro principales grupos taxonómicos y se ha hecho un análisis preliminar de los daños en la vegetación.
Informe que aborda como el Congreso de la República de Guatemala se ha convertido en una tribuna de confluencia y pacto entre actores económicos, políticos, militares y criminales que se han beneficiado impunemente de poder y enriquecimiento indebidos.
La investigación parte de la premisa que los enfoques represivos que han privilegiado los gobiernos de El Salvador en la última década y media para encarar la delincuencia, no solo han sido incapaces de reducirla, sino que han favorecido las condiciones subjetivas y objetivas para que la criminalidad evolucione en sus diferentes formas y expresiones.
Formamos parte de las luchas que protagonizan mujeres que defienden sus tierras y los recursos de sus pueblos, incluso arriesgando su vida, amenazadas por el extractivismo, las empresas transnacionales, y los tratados de libre comercio; contra las viejas y nuevas formas de explotación.
Datos, cifras, estadísticas y testimonios, de casos de feminicidios es el tema a abordar en el Foro Abierto "Feminicidios: Situación de violencia letal contra las mujeres en El Salvador, Guatemala y Honduras.
Las elecciones del 3 de febrero en El Salvador serán la sexta ocasión en que se disputa el control del ejecutivo desde 1994, año en que se realizaron las primeras elecciones libres en este país centroamericano. Desde entonces, cada 5 años como lo establece la Constitución (Art.154), los salvadoreños han sido convocados a elegir presidente y vice-presidente de la República. En tres de esas ocasiones fueron electos los candidatos presentados por el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y en otras dos los resultados favorecieron a los candidatos presentados por el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
En los últimos años, la agenda internacional ha reconocido la necesidad de apostar por el acceso a la energía como un elemento clave en la búsqueda del desarrollo. En 2015, se presentó un hito político importante: en el marco de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, 193 países suscribieron la meta de garantizar el acceso universal a energía asequible, confiable, sostenible y moderna. El contar con servicios energéticos es indispensable para avanzar en el proceso de desarrollo sostenible, ya que tiene impactos positivos en la reducción de la pobreza, e implica mejoras en la salud, la equidad de género, la educación y el acceso a otros servicios de infraestructura (Cafod et al., 2014). Además, la transformación de los sistemas energéticos, hacia unos más sostenibles y eficientes, es crucial para afrontar el cambio climático, la amenaza más seria para la erradicación de la pobreza.