Elecciones regionales en Sajonia-Anhalt 2026

Análisis electoral

Las elecciones al Parlamento regional reflejan una profunda división. La extrema derecha queda a muy poco de alcanzar la mayoría absoluta que buscaba y provoca así un terremoto político. La formación del próximo gobierno se perfila difícil.

Elecciones Sajonia-Anhalt

Las elecciones en cifras

Las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, celebradas el 6 de septiembre de 2026, estuvieron marcadas por un clima de incertidumbre y por el deseo de un cambio profundo. El resultado equivale a un terremoto político cuyas ondas de choque se extienden mucho más allá de las fronteras del estado federado.

El 43,8 % de los votantes se decantó por la organización regional de Alternativa para Alemania (AfD), clasificada oficialmente como de extrema derecha (+23 puntos porcentuales). La gobernante Unión Demócrata Cristiana (CDU) fue duramente castigada en las urnas: con un 17,2 %, su resultado cayó a menos de la mitad del obtenido en las elecciones anteriores (-19,9 puntos). El Partido Democrático Libre (FDP), hasta ahora parte del gobierno regional, quedó fuera del Parlamento también en Sajonia-Anhalt, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD), igualmente socio de gobierno, registró un ligero aumento, aunque se mantuvo en un nivel bajo (9,3 %; +0,9). Los Verdes registraron un avance sorprendentemente fuerte y, con un 8,9 % (+3,0), lograron su mejor resultado hasta la fecha en unas elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. En la circunscripción de Halle III fueron la fuerza más votada en el segundo voto, con un 33,7 %; su resultado más bajo en este tipo de voto se registró en Eisleben, con un 3,8 %. Die Linke (La Izquierda) volvió a perder apoyo (8,6 %; -2,4), pero consiguió tres mandatos directos en las circunscripciones de Halle II, Halle III y Magdeburgo II. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) por su parte, superó el umbral electoral del 5 %.

Los resultados y las encuestas de contexto muestran un estado federado altamente politizado y profundamente dividido. La participación electoral se disparó hasta alcanzar un máximo histórico del 77,8 % (+17,5 puntos), confirmando la tendencia al alza de los últimos años. La coalición hasta ahora gobernante, formada por CDU, SPD y FDP, fue derrotada en las urnas. Como se explicará más adelante, la formación de gobierno será difícil. En este escenario, el BSW desempeña un papel clave.

Elecciones regionales de Sajonia-Anhalt 2026: resultados electorales Comparación del segundo voto, en porcentaje; 2026: resultado final provisional

Sajonia-Anhalt: un caso excepcional

Sajonia-Anhalt tiene apenas 1,7 millones de personas con derecho a voto. Sin embargo, sus elecciones fueron seguidas y discutidas en toda Alemania y atrajeron una atención internacional inusual (Der Spiegel, Zeit Online). Precisamente esa atención convirtió estos comicios en un caso excepcional.

Las razones son claras. Desde temprano, las encuestas anticipaban que AfD se convertiría, por amplio margen, en la primera fuerza política, como ya había ocurrido en las elecciones regionales de Turingia en 2024 y en las elecciones municipales de Sajonia-Anhalt de ese mismo año. Lo novedoso, sin embargo, era la magnitud del apoyo que las encuestas proyectaban para AfD y, con ello, la posibilidad de que su organización regional —clasificada oficialmente como de extrema derecha— alcanzara la mayoría absoluta en el Parlamento y pudiera llevar a su candidato al cargo de ministro-presidente.

La posibilidad de un gobierno regional marcado por la extrema derecha habría constituido un hecho sin precedentes en Alemania y desató un intenso debate político, mediático y social sobre sus posibles consecuencias para la democracia. Por ello, estas elecciones fueron objeto de una atención pública inusualmente amplia. Al mismo tiempo, sus posibles consecuencias fueron discutidas con una amplitud y diversidad poco habituales, lo que ofreció al electorado la oportunidad de reflexionar, mucho más de lo usual, sobre el significado y las consecuencias de su decisión.

Nueva normalidad

Sería poco realista considerar que estas elecciones constituyen, en lo esencial, un caso excepcional. Hay dos razones para ello.

Por un lado, aunque ha vuelto a aumentar la magnitud de la desinformación deliberada, las noticias falsas y las campañas de difamación —hasta llegar a la aceptación de amenazas y actos de violencia de motivación política provenientes de sectores de derecha—, estos fenómenos han dejado de ser excepcionales. Ya se trate de ataques híbridos y campañas procedentes del exterior, especialmente de Rusia, o de estrategias deliberadas de deslegitimación desde dentro, impulsadas por políticos de AfD e influencers de derecha, el objetivo ha sido influir directamente en las elecciones y erosionar progresivamente la legitimidad de la democracia en su conjunto. El repertorio autoritario para deslegitimar la democracia ha llegado al federalismo alemán.

Por otro lado, desde una perspectiva de análisis social, hay razones de peso para sostener que el resultado electoral es excepcional por su magnitud, pero no por su patrón de fondo: este se inscribe en una tendencia más amplia de la sociedad alemana. AfD dejó hace tiempo de ser un fenómeno circunscrito a determinadas regiones y se ha convertido en un fenómeno de alcance nacional. Lo que difiere entre los estados federados son las estructuras de oportunidad y los factores de estabilización social, que ayudan a explicar las diferencias regionales, especialmente en tiempos de incertidumbre global. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, la identificación partidaria, las estructuras económicas y el grado de sindicalismo, entre otras.

División social I: el miedo al futuro es generalizado y, sin embargo, divide

Las elecciones de Sajonia-Anhalt se celebraron en un clima general negativo. Esto, por sí solo, no es inusual. Lo que sí distingue este proceso electoral es la combinación de un marcado descontento mayoritario con el gobierno regional y una insatisfacción profunda y persistente con el Gobierno federal, que va más allá de la valoración negativa de la anterior “coalición semáforo”.

Una amplia mayoría de la población de Sajonia-Anhalt observa con preocupación la situación de Alemania, tanto en relación con el futuro de la democracia como con la evolución económica. La preocupación atraviesa a toda la sociedad y está presente en todos los sectores políticos. Sin embargo, al observar con mayor detalle las razones de esa inquietud, las diferencias ponen de manifiesto la profunda división del estado federado. Destacan los fuertes temores a la inflación y al descenso social: un 70 % afirma sentirse sobrecargado por el aumento de los precios y un 58 % considera amenazado su nivel de vida. Parte de estos temores tiene fundamentos reales. Sajonia-Anhalt cuenta con numerosas zonas rurales estructuralmente débiles, afectadas por el envejecimiento de la población. A ello se suma la profunda crisis del denominado “triángulo químico” en el sur del estado, mientras que otros proyectos de inversión industrial, como el de Intel, no llegaron a concretarse.

A ello se suman menores niveles de patrimonio y una menor disponibilidad de mecanismos capaces de amortiguar los costos de los procesos de transformación. En ese contexto, numerosos trabajadores temen por su empleo y, con él, por su propia subsistencia, mientras que muchas personas jubiladas o próximas a jubilarse observan críticamente las reformas impulsadas a nivel federal. 

Las encuestas muestran con claridad que este temor a la pérdida —en parte sustentado en condiciones reales y en parte percibido— ha sido capitalizado políticamente, sobre todo, por la derecha. Entre los simpatizantes de AfD, el 89 % teme no poder seguir pagando sus cuentas, frente al 70 % del conjunto de la población. Un 80 % considera que no podrá mantener su nivel de vida, frente al 58 % del promedio general. Los simpatizantes de Die Linke comparten estos temores en proporciones cercanas al promedio general, mientras que entre quienes apoyan a CDU, SPD y Los Verdes aparecen con mucha menor intensidad.

La división social es, por tanto, claramente visible en torno a los temores económicos. A ello se suma otra dimensión: aunque la preocupación por la democracia y el Estado de derecho está presente en todos los sectores y corrientes políticas, existen diferencias marcadas a la hora de interpretar en qué consisten concretamente las amenazas. Entre los simpatizantes de AfD es mucho más frecuente que entre el promedio de la población la percepción de que el modo de vida del país está amenazado o de que existe un número excesivo de extranjeros. Al mismo tiempo, son el único grupo en el que una mayoría no percibe a Rusia como una amenaza. La percepción de los problemas entre los simpatizantes de AfD difiere así de manera fundamental de la de quienes apoyan a los demás partidos. La encuesta no desglosa estos datos para BSW y FDP. 

Así, una amplia mayoría de la población comparte un sentimiento de preocupación, pero por razones profundamente distintas. Estas diferencias siguen con claridad las líneas partidarias —en muchos casos, contraponiendo las percepciones de los simpatizantes de AfD a las de CDU, SPD y Los Verdes— y sugieren que las narrativas y los marcos de interpretación de la derecha ejercen una considerable capacidad de persuasión en aquellos sectores sociales donde encuentran mayor receptividad.. 

División social II: el electorado de AfD frente al resto

Como ya se ha señalado, los votantes de AfD se diferencian claramente del resto del electorado en sus valoraciones, su percepción de los problemas y sus preferencias políticas. Así lo confirma también el análisis del voto dividido realizado a partir de la encuesta postelectoral de Infratest dimap: quienes dieron su primer voto a AfD no otorgaron, en una proporción significativa, su segundo voto a otros partidos; del mismo modo, la lista de AfD tampoco recibió un volumen relevante de segundos votos de quienes habían dado su primer voto a candidaturas de otros partidos.

El electorado de AfD aparece, por un lado, claramente cohesionado y, por otro, ampliamente arraigado en la sociedad. El partido es la fuerza dominante en Sajonia-Anhalt en casi todas las regiones, sectores sociales y grupos de población. Ganó directamente 38 de las 41 circunscripciones electorales; solo en tres circunscripciones urbanas Die Linke logró obtener el mandato directo. Únicamente en una circunscripción AfD no fue la fuerza más votada en el segundo voto y obtuvo menos del 20 %. Precisamente en esa circunscripción, Halle III, Los Verdes se convirtieron en la fuerza más votada en el segundo voto. Con excepción de los funcionarios públicos y de las mujeres de mayor edad, AfD fue la fuerza más votada en todos los grupos analizados y registró aumentos de dos dígitos, especialmente entre los hombres jóvenes y las personas con menor nivel de educación formal. Los datos proceden, aquí y en lo que sigue, del análisis electoral de Infratest dimap.

El partido obtuvo nuevos apoyos procedentes de todas las corrientes políticas, aunque sus mayores avances provinieron de antiguos votantes de la CDU, de los partidos minoritarios y, sobre todo, de la movilización de personas que anteriormente no votaban. Las motivaciones del voto siguen estando marcadas por un componente de protesta —en particular, también como rechazo al Gobierno federal—. Sin embargo, en mucha mayor medida que antes, el voto por AfD responde también a una convicción favorable al partido, a la percepción de su capacidad para resolver determinados problemas, a su propuesta programática y, de manera especialmente significativa, a su principal candidato, Ulrich Siegmund. Cuatro de cada diez votantes de AfD afirmaron haber elegido al partido por Siegmund. Asimismo, el electorado de AfD se mostró casi unánimemente favorable a un gobierno regional encabezado por su partido y por su principal candidato.

División social III: dificultades para formar gobierno

Las profundas diferencias en la percepción de la situación y la clara separación entre los distintos electorados terminan reflejándose también en la valoración de la gestión de los gobiernos federal y, sobre todo, regional. Mientras que la mayoría de los simpatizantes de CDU, SPD e incluso de Los Verdes se mostraba más bien satisfecha con el gobierno regional, entre quienes apoyan a Die Linke y, especialmente, a AfD predominaba un claro descontento. Hasta qué punto se ha consolidado esta división en bloques se observa también en el fuerte cambio en la percepción sobre la capacidad de los partidos para resolver los problemas y en las preferencias respecto de quién debería ocupar el cargo de ministro-presidente: los simpatizantes de AfD favorecen en ambos aspectos a “su” partido y rechazan sistemáticamente a los demás, y viceversa. Esta clara separación entre ambos bloques no es nueva y constituye, entre otras cosas, una de las razones por las que una eventual cooperación entre AfD y CDU probablemente terminaría perjudicando a esta última. 

Las elecciones en Sajonia-Anhalt muestran con claridad hasta qué punto AfD, apoyada en un candidato principal carismático y en una campaña orientada a transmitir un clima positivo en tiempos de incertidumbre, ha logrado penetrar en amplios sectores del centro social y político. Mientras que en el oeste de Alemania AfD ha movilizado últimamente, sobre todo, a su electorado más consolidado, en el este —y de manera especialmente visible en estas elecciones— su apoyo se ha extendido mucho más allá de ese núcleo y se ha normalizado socialmente (véase Teney).  

De cara a la formación del próximo gobierno, esto significa que las dificultades para construir una mayoría no obedecen únicamente a cálculos tácticos entre los partidos, sino también a diferencias sustantivas y a las preferencias de sus respectivos electorados. Todo apunta, por tanto, a una formación de gobierno extremadamente difícil. Si se parte del modelo de un gobierno con mayoría parlamentaria —y no de un gobierno de minoría sostenido por mayorías cambiantes—, no se vislumbra una solución sencilla. AfD cuenta con 39 escaños, exactamente los mismos que suman en conjunto CDU, SPD, Los Verdes y Die Linke. Para alcanzar la mayoría absoluta se requieren 42 votos. Inmediatamente después de las elecciones, AfD modificó su posición: dejó de considerar una mayoría absoluta propia como condición indispensable y sostiene, por el momento, que lo necesario es contar con una mayoría confiable. Esto sería concebible mediante una coalición o, al menos, un acuerdo estable de cooperación con el BSW. Una coalición encabezada por la CDU para impedir un gobierno de AfD requeriría, en cambio, la participación de todos los demás partidos representados en el Parlamento regional: Die Linke, Los Verdes, SPD, CDU y BSW. Se trata de un escenario sumamente improbable. Por ello adquiere cierta relevancia la propuesta, nuevamente planteada por el BSW, de elegir a una persona sin afiliación partidaria como ministro-presidente. Si esa persona resultara aceptable para todo el espectro democrático, el BSW podría desempeñar un papel decisivo en la elección de un ministro-presidente respaldado por esas fuerzas. Sin embargo, la disposición del BSW a abstenerse en una tercera ronda de votación también abre la posibilidad de facilitar, por primera vez, la llegada al cargo de un ministro-presidente perteneciente a un partido clasificado oficialmente como de extrema derecha, aunque esto no ocurriría automáticamente: las cinco abstenciones del BSW favorecerían a AfD, pero no serían suficientes para romper el empate. Para ello haría falta al menos un voto adicional, otra abstención o la ausencia en la votación de algún integrante de los demás grupos parlamentarios. Corresponde ahora, por tanto, al BSW decidirse por una u otra opción.

Tampoco puede descartarse por completo un gobierno de minoría. Sajonia-Anhalt es precisamente uno de los pocos estados federados que cuenta con una larga experiencia en este formato de gobierno, poco habitual en Alemania: el denominado “Modelo de Magdeburgo”, un gobierno minoritario del SPD entre 1994 y 2002. Sajonia-Anhalt se caracteriza, además, no solo por una elevada volatilidad electoral y una baja identificación partidaria, sino también por su disposición a ensayar nuevas fórmulas de coalición, como la llamada “coalición Kenia”, integrada por CDU, SPD y Los Verdes, o la “coalición Alemania”, formada por CDU, SPD y FDP (véase, por ejemplo, Zeit Online).

Distribución de escaños

Voto táctico y responsabilidad de Los Verdes

Para Los Verdes había mucho en juego en estas elecciones, especialmente porque en los últimos años habían enfrentado serias dificultades en los estados federados del este de Alemania. En 2024 perdieron su representación parlamentaria en Turingia y Brandeburgo, y existía el riesgo de que lo mismo ocurriera en Sajonia-Anhalt. Sin embargo, el resultado fue distinto —y, por su magnitud, sorprendente—: Los Verdes obtuvieron su mejor resultado hasta la fecha en unas elecciones regionales de Sajonia-Anhalt.

Los patrones sociodemográficos de su electorado no presentan particularidades significativas y las motivaciones del voto se corresponden también con lo esperado. Para tres cuartas partes de sus votantes, la principal razón para apoyar a Los Verdes fueron consideraciones programáticas y temáticas. A ello se suman un rechazo prácticamente unánime a un gobierno de AfD y una clara preferencia por un gobierno regional encabezado por la CDU.

Y, sin embargo, hay algo diferente. El resultado electoral se explica en buena medida por los debates y las iniciativas a favor del voto táctico: el objetivo era impedir que AfD alcanzara la mayoría absoluta y asumiera el gobierno, garantizando para ello la permanencia de Los Verdes y del SPD en el Parlamento. Lo primero se logró; la cuestión de quién formará el próximo gobierno, en cambio, permanece abierta.

El resultado muestra, asimismo, que la candidata principal Susan Sziborra-Seidlitz logró llevar a Los Verdes de Sajonia-Anhalt al éxito con su campaña. Aunque hasta julio las encuestas ofrecían pocos indicios de que el partido pudiera regresar al Parlamento regional, Los Verdes supieron aprovechar la ventana de oportunidad que abrió esta elección. Se beneficiaron principalmente de votantes que anteriormente habían apoyado a la CDU, pero también de la movilización de personas que hasta entonces no habían votado.

La campaña estuvo acompañada de una marcada disciplina comunicativa y de un apoyo inusualmente fuerte de todo el partido: tanto de la dirección y de figuras destacadas como de numerosos miembros (véase, por ejemplo, Der Spiegel). A ello se sumó el respaldo de figuras como el exvicecanciller Robert Habeck y el ministro-presidente de Baden-Wurtemberg, Cem Özdemir.

Fue precisamente Özdemir quien, inmediatamente después de las elecciones, llamó a Los Verdes, como parte de la mayoría democrática, a asumir su responsabilidad y sintetizó al mismo tiempo un desafío que alcanza a todos los partidos democráticos:

“Se requiere una autocrítica honesta y sin contemplaciones por parte de todos los partidos democráticos, que lleve a una conclusión: la forma y el contenido de nuestra manera de hacer política deben cambiar drásticamente. Menos disputas, menos promesas, más escucha sincera y resultados conjuntos. Decir qué es posible y decir también qué no lo es.”

Hasta qué punto esto será posible está por verse. De ello dependerá también que el impacto de estas elecciones regionales trascienda el caso concreto de Sajonia-Anhalt.. 


Este artículo fue publicado originalmente en: www.boell.de 

Traducción del alemán: Oficina Regional Centroamérica de la Heinrich-Böll-Stiftung.